Imagen de escena de Cósimo

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Cósimo

2003 · Teatro

Cósimo es un niño. Es un niño que mira hacia el futuro. Es un niño que no le gusta el pasado, es un niño perdido en el presente.

Cósimo no se baja.

Cósimo tiene que aprender que para ganar hay que perder, que para soñar hay que estar despierto, que para crecer hay que perdonar.

Cósimo es la historia de un niño y sus problemas, que no son suyos, que son de todos, que son sus padres, sus amigos, sus derechos y sus deberes.

Cósimo es un niño que pierde la paciencia, que sube a un árbol para decir basta.

Cósimo bebe en las fuentes de Italo Calvino, bucea en su «barón rampante» y emerge transformado, para contarnos, gritarnos o susurrarnos que hay cosas importantes en la vida, que todavía existen los principios, que las palabras no se las lleva el viento si no queremos y sobre todo que somos responsables de nuestras decisiones.

Cósimo es una sonrisa agridulce, es un destello de color, un pretexto, un juguete escénico.

Cósimo es una historia que sucede en un escenario.

Sobran palabras.

Luz.

— Andrés Beladiez. Otoño de 2003

Ficha artística

Texto: Chris Baldwin

Intérpretes: Pedro Casas (Cósimo), Mario Sánchez (Papageno / padre) e Isabel Alguacil (Viola / madre)

Escenografía: Mónica Florensa

Vestuario: Mónica Florensa

Confección: Ludy Ruiz

Asesoras de clown y movimiento: Natalia Álvarez y Marta Marco

Diseño de iluminación: Andrés Beladiez

Edición de sonido: Alfonso Guijarro

Técnico de luz y sonido: Diego Velázquez

Producción: Mimán Teatro (Julia Martínez e Isabel Alguacil)

Dirección: Andrés Beladiez

Fotografías: Mimán Teatro