Publicación en la revista Acotaciones Nº 55. Año 2025
En el discurso académico contemporáneo sobre las artes escénicas, la «tecnología» se invoca a menudo como una fuerza disruptiva, una novedad digital que redefine radicalmente la naturaleza del directo. Sin embargo, este enfoque corre el riesgo de generar una amnesia histórica, obviando que la relación entre la escena y la técnica es tan antigua como el propio teatro. Es precisamente en esta encrucijada donde el Manual de integración tecnológica en las artes escénicas se erige como una intervención necesaria y esclarecedora. La obra no se presenta como una crónica de la vanguardia digital, sino como una genealogía rigurosa que sitúa la innovación actual dentro de un continuo histórico, proponiendo una relectura fundamental de lo que entendemos por tecnología en el contexto escénico.
La autoridad del autor para emprender semejante tarea queda patente en su perfil híbrido. Jorge Iván Suárez Álvarez no es solo un académico con una sólida formación, además de sus estudios de Dirección de escena y Dramaturgia, tiene un Doctorado en Bellas Artes y un Máster en Escenografía, Asimismo tiene una sólida experiencia profesional como técnico, actor y director. Esta doble perspectiva, que fusiona el rigor intelectual con el conocimiento práctico de la escena, impregna la tesis central del libro.
Este libro, a través de su ambicioso recorrido histórico y su enfoque eminentemente pedagógico, se posiciona como una herramienta fundamental para académicos, creadores y estudiantes, ofreciendo un marco conceptual indispensable para comprender el presente e introducirse en el futuro de las artes escénicas.
La elección del formato «manual» es en sí misma toda una declaración de intenciones. Su estructura no se limita a catalogar innovaciones, sino que las organiza en una narrativa coherente que revela la persistencia de ciertos problemas y soluciones técnicas a lo largo de un arco temporal que abarca los fundamentos clásicos grecolatinos y sus innovaciones arquitectónicas y atraviesa los principales hitos históricos, culminando en la era digital y dejando paso al futuro.
La solidez académica de esta empresa se sustenta en una base documental excepcionalmente rica y diversa que revela un diálogo profundo y multifacético. Jorge Iván Suárez Álvarez no se limita a una única tradición teórica, sino que pone en conversación a pensadores clásicos como Aristóteles con teóricos del siglo XX como Peter Brook y Bertolt Brecht; a historiadores canónicos del teatro español como Ignacio Arellano y César Oliva con pensadores seminales de la era digital como Philip Auslander (Liveness) y Steve Dixon (Digital Performance). En vez de limitarse a crear una cronología, busca activamente construir puentes teóricos, por ejemplo, entre la opsis aristotélica y la cultura «mediatizada» de Auslander, proponiendo una lectura transhistórica del espectáculo. Este vasto y rigurosamente documentado mapa de la tecno-escena no es, sin embargo, un mero ejercicio de cartografía histórica; su valor reside en las contundentes aportaciones teóricas que se derivan de su trazado.
Una de las muchas aportaciones del manual es su función correctiva frente a una persistente amnesia disciplinar. Al desvincular el concepto de «tecnología» de su secuestro por el discurso digitalista y aplicarlo a la perspectiva renacentista, la iluminación de candilejas o la arquitectura clásica, el autor obliga al lector a una reconsideración epistemológica. La tecnología deja de ser un mero aditamento para revelarse como una condición de posibilidad de la escena. Este desplazamiento conceptual es estratégico, pues permite entender la historia del teatro no como una sucesión de estilos literarios, sino como una evolución tecnológica; una historia de las mediaciones técnicas que han configurado tanto la experiencia del espectador como del creador.
Como herramienta pedagógica, el valor del manual es innegable. En un campo de estudio a menudo fragmentado en especializaciones (historia de la escenografía, estudios de performance digital, etc.), esta obra ofrece una visión panorámica e integradora proporcionando un mapa completo del territorio y sistematiza un conocimiento disperso presentado de una manera accesible pero rigurosa, cumpliendo la promesa implícita en su título. Son precisamente estas fortalezas—su vasto alcance y su rigor sintético—las que convierten al manual no en un texto cerrado, sino en un fértil campo de debate sobre los horizontes y las tensiones inherentes a su propia y ambiciosa empresa.
Un libro importante no es aquel que cierra todas las discusiones, sino el que abre otras nuevas. Este libro, por su alcance y rigor, se perfila como un catalizador del debate, demostrando su capacidad para estimular el pensamiento crítico y trazar futuras agendas de investigación en el campo de los estudios teatrales y tecnológicos.
En un momento en que la frontera entre la presencia física y la representación digital en la escena se vuelve cada vez más porosa y compleja, la aportación de Jorge Iván Suárez Álvarez es de una relevancia incuestionable. Este manual no es solo una historia del pasado tecnológico de las artes escénicas; es, ante todo, una brújula para navegar en su futuro. Ofrece las herramientas críticas y el contexto histórico necesarios para que las próximas generaciones de artistas e investigadores puedan dialogar con la técnica no desde la fascinación acrítica o el rechazo ludita, sino desde la lúcida conciencia de que la técnica nunca ha sido un apéndice de la escena, sino la condición misma de su existencia.